jueves, marzo 5, 2026

Ranking del entorno empresarial

Entorno empresarial 2025: estabilidad política y competitividad institucional en Sudamérica

El gráfico muestra ranking que ocupan varios países sudamericanos en el ranking global (de 139 países) respecto a la percepción de estabilidad política para hacer negocios.

 

El indicador proviene del Global Innovation Index y responde a la pregunta sobre en qué medida el gobierno garantiza un entorno político estable para el desarrollo empresarial. Es importante considerar que mientras menor es el puesto, mejor es la posición relativa.

Liderazgo regional: Uruguay y Chile

Uruguay ocupa el puesto 28, posicionándose como el país sudamericano con mejor percepción de estabilidad política para los negocios. Estar dentro del tercio superior del ranking global indica un entorno institucional relativamente sólido, con previsibilidad normativa y menor percepción de riesgo político.

Chile se ubica en el puesto 39, también en una posición competitiva a nivel internacional. Aunque más atrás que Uruguay, mantiene una percepción favorable que lo diferencia claramente del resto de la región. Ambos países reflejan marcos regulatorios más estables y menor volatilidad política comparada.

Grupo intermedio: Colombia, Perú, Paraguay y Brasil

En el Ranking del entorno empresarial,  Colombia (81), Perú (88), Paraguay (89) y Brasil (91) conforman un bloque intermedio. Estos países se encuentran aproximadamente en la mitad del ranking global, lo que sugiere una percepción de estabilidad moderada pero con desafíos institucionales.

No se trata de entornos altamente inestables, pero tampoco competitivos en términos globales. La ubicación en la franja media indica presencia de incertidumbre regulatoria, cambios normativos frecuentes o percepción de riesgo político que puede influir en decisiones de inversión extranjera directa.

Desde el punto de vista empresarial, estos países requieren mayor fortalecimiento institucional para escalar posiciones.

Grupo rezagado: Ecuador, Argentina y Bolivia

Ecuador (101), Argentina (106) y Bolivia (114) se ubican en el tercio inferior del ranking. Estas posiciones reflejan una percepción más débil de estabilidad política para hacer negocios.

En estos casos, la percepción puede estar asociada a:

  • Volatilidad normativa.
  • Incertidumbre institucional.
  • Cambios frecuentes en políticas económicas.
  • Riesgos regulatorios.

Una posición por encima del puesto 100 implica desventaja competitiva frente a economías con marcos más predecibles.

Caso extremo: Venezuela

Venezuela ocupa el puesto 139, es decir, la última posición del ranking. Esto indica una percepción de estabilidad política extremadamente baja desde la perspectiva empresarial.

En términos de entorno de negocios, esta ubicación representa el nivel máximo de riesgo percibido dentro de la muestra analizada.

Implicaciones económicas y empresariales

La estabilidad política es un factor determinante en la atracción de inversión, planificación empresarial y desarrollo productivo. Un entorno estable reduce costos de transacción, facilita acceso a financiamiento y mejora la confianza de inversionistas.

Países mejor posicionados tienden a:

  • Recibir mayor inversión extranjera.
  • Mantener menor prima de riesgo.
  • Generar mayor confianza empresarial.
  • Tener marcos regulatorios más previsibles.

En contraste, países rezagados enfrentan mayores costos de capital y menor competitividad institucional.

Estructura regional

El gráfico evidencia una clara fragmentación regional. Solo Uruguay y Chile presentan posiciones competitivas a nivel global. La mayoría de países sudamericanos se ubican en posiciones intermedias o bajas, lo que indica un desafío estructural en materia de estabilidad política y calidad institucional.

Conclusión

El ranking 2025 muestra que el entorno empresarial en Sudamérica es heterogéneo y que la estabilidad política sigue siendo un factor crítico para la competitividad. Uruguay y Chile lideran regionalmente, mientras que varios países enfrentan desafíos significativos en percepción de estabilidad.

En términos estratégicos, mejorar posiciones en este indicador no solo impacta la imagen internacional, sino que también influye directamente en inversión, crecimiento y desarrollo económico sostenible.

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