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El talento en los países de Sudamérica

Competitividad del talento en Sudamérica: Chile y Uruguay lideran el ranking regional en 2025

 

El talento se convierte en un factor estratégico para la competitividad

La capacidad de un país para desarrollar, atraer y retener talento se ha convertido en un componente fundamental de la competitividad económica. El Índice de Competitividad Global del Talento (GTCI) permite comparar cómo diferentes economías construyen las condiciones necesarias para disponer de capital humano preparado para responder a las necesidades de empresas, instituciones y mercados laborales.

El ranking 2025 presentado para Sudamérica muestra diferencias importantes entre los países. Chile ocupa la posición 39 a nivel mundial y lidera la región, seguido por Uruguay en el puesto 42. Argentina aparece en una segunda franja, en la posición 58, mientras Brasil, Colombia y Perú se ubican entre los puestos 68 y 73.

En la parte inferior del ranking regional aparecen Paraguay, Ecuador, Bolivia y Venezuela. La distancia entre Chile, en el puesto 39, y Venezuela, en el 97, alcanza 58 posiciones, evidenciando una considerable brecha en competitividad del talento dentro de Sudamérica.

Chile y Uruguay lideran claramente la región

Chile registra la mejor posición sudamericana, ubicándose en el puesto 39. Uruguay se encuentra muy cerca, en el puesto 42, apenas tres posiciones por debajo.

El desempeño de ambos países indica mejores condiciones relativas para desarrollar y aprovechar el capital humano. La competitividad del talento no depende exclusivamente de la calidad educativa. También intervienen el entorno institucional, las oportunidades profesionales, las condiciones del mercado laboral, la capacidad para atraer trabajadores calificados y las posibilidades de retenerlos.

Desde una perspectiva empresarial, estos factores son especialmente importantes. Las compañías que analizan dónde instalar actividades intensivas en conocimiento necesitan evaluar no solamente costos laborales, sino también disponibilidad de profesionales, competencias técnicas y capacidad del mercado para generar talento especializado.

La posición de Chile y Uruguay representa, por tanto, una ventaja relativa dentro del contexto sudamericano.

Argentina ocupa una posición intermedia-alta

Argentina aparece en el puesto 58, manteniéndose como el tercer país sudamericano mejor ubicado.

Existe, sin embargo, una diferencia de 16 posiciones respecto a Uruguay. Esto muestra una separación significativa entre los dos líderes regionales y el resto de Sudamérica.

Argentina dispone de importantes fortalezas vinculadas con su capital humano, universidades, profesionales y capacidad de generación de conocimiento. Sin embargo, la competitividad del talento también depende de que las condiciones económicas y empresariales permitan retener ese capital humano y ofrecer oportunidades adecuadas para su desarrollo.

Este último aspecto resulta particularmente relevante en economías donde profesionales altamente capacitados pueden optar por migrar hacia mercados que ofrecen mejores oportunidades laborales o mayores niveles de estabilidad.

Brasil, Colombia y Perú conforman un bloque muy cercano

Brasil ocupa la posición 68, Colombia la 69 y Perú la 73. La proximidad entre los tres países indica niveles relativamente similares de competitividad del talento.

Brasil presenta una característica particular: por el tamaño de su población y economía dispone de uno de los mayores mercados laborales de la región. Sin embargo, contar con una gran cantidad de trabajadores no significa automáticamente disponer de mayor competitividad del talento. Lo determinante es la calidad y adecuación de las competencias disponibles.

Colombia aparece apenas una posición después de Brasil, mientras Perú se encuentra cuatro puestos más abajo. Para estos países, mejorar la formación especializada, reducir las brechas entre educación y necesidades empresariales y fortalecer las competencias digitales puede resultar determinante para avanzar en futuras mediciones.

Paraguay muestra una brecha frente al grupo intermedio

Después de Perú se produce otro salto importante. Paraguay aparece en la posición 84, once lugares por debajo.

Esta distancia evidencia que el desafío no consiste solamente en incrementar la cantidad de personas incorporadas al mercado laboral. Una economía necesita desarrollar competencias capaces de acompañar su transformación productiva.

Esto adquiere especial importancia para Paraguay debido al crecimiento que ha experimentado su economía. Para sostener una expansión económica durante períodos prolongados será necesario disponer de capital humano que acompañe las necesidades de empresas cada vez más sofisticadas.

La formación técnica, digital y gerencial puede convertirse así en un componente fundamental de su competitividad futura.

Ecuador y Bolivia permanecen en la parte baja del ranking

Ecuador ocupa la posición 89 y Bolivia la 91, situándose muy próximos entre sí y dentro del grupo con mayores desafíos de Sudamérica.

Para Ecuador, el resultado representa una señal especialmente relevante desde una perspectiva empresarial. Mejorar la competitividad económica requiere no solamente inversión e infraestructura, sino también trabajadores capaces de adoptar nuevas tecnologías, gestionar procesos más sofisticados y aumentar la productividad.

La formación profesional debe responder cada vez más rápidamente a las nuevas necesidades empresariales, especialmente en áreas relacionadas con inteligencia artificial, análisis de datos, automatización, comercio digital y gestión tecnológica.

Bolivia enfrenta desafíos similares. La cercanía entre ambos países evidencia que la disponibilidad y aprovechamiento del talento continúa siendo una debilidad relativa frente a los líderes regionales.

Venezuela cierra el ranking sudamericano

Venezuela aparece en la posición 97, siendo el país con menor clasificación entre los diez analizados.

La competitividad del talento puede verse especialmente afectada cuando una economía experimenta una salida prolongada de profesionales y trabajadores especializados. La pérdida de capital humano reduce la capacidad productiva y dificulta el desarrollo de sectores intensivos en conocimiento.

Recuperar competitividad requiere, por tanto, no solamente mejorar la formación de nuevos profesionales, sino crear condiciones económicas y laborales suficientemente atractivas para retenerlos y, eventualmente, recuperar talento que ha emigrado.

La competencia por el talento también es una competencia entre países

Una de las principales enseñanzas del ranking es que el capital humano se ha convertido en un activo cada vez más móvil. Los profesionales especializados pueden trabajar para empresas extranjeras, emigrar o prestar servicios internacionalmente sin abandonar necesariamente su país.

Esto significa que los países compiten entre sí para formar, atraer y retener talento.

La transformación digital intensifica esta competencia. Inteligencia artificial, automatización, análisis de datos, programación y otras actividades basadas en conocimiento están aumentando la demanda de trabajadores altamente calificados.

Para Sudamérica, cerrar las brechas mostradas en el ranking requerirá fortalecer la educación, capacitación técnica, innovación, conexión entre universidades y empresas y las condiciones laborales para profesionales especializados.

El talento será determinante para la competitividad futura de Sudamérica

El ranking 2025 muestra una región claramente segmentada. Chile y Uruguay lideran, Argentina ocupa una posición intermedia-alta; Brasil, Colombia y Perú conforman un segundo bloque; mientras Paraguay, Ecuador, Bolivia y Venezuela enfrentan mayores desafíos.

La diferencia de posiciones demuestra que el crecimiento económico por sí solo no garantiza competitividad. Los países necesitan transformar educación y conocimiento en capacidades productivas que puedan ser aprovechadas por empresas y trabajadores.

En una economía global cada vez más digitalizada, disponer de recursos naturales, infraestructura o capital financiero seguirá siendo importante, pero será insuficiente sin personas capaces de generar innovación y aumentar la productividad.

Por ello, la competencia económica de los próximos años será también una competencia por el talento. Los países sudamericanos que logren desarrollar, atraer y retener trabajadores altamente capacitados estarán en mejores condiciones para captar inversiones, crear empresas innovadoras y participar en actividades de mayor valor agregado.

Porcentaje del PIB destinado a Educación 2026

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