El gráfico sobre el uso de tarjetas en Perú a febrero de 2025 revela una radiografía interesante del sistema financiero y la inclusión digital del país. Según los datos de Datareportal, We Are Social y Hootsuite, apenas 13 % de los mayores de 15 años posee una tarjeta de crédito, mientras que 36 % dispone de una tarjeta de débito. Estas cifras reflejan una brecha significativa en el acceso y uso de instrumentos financieros más sofisticados, pese al avance del sistema bancario y la penetración de los servicios digitales en los últimos años.
La diferencia entre crédito y débito evidencia un patrón de preferencia por el gasto inmediato y la aversión al endeudamiento, propio de una población que aún mantiene desconfianza hacia el crédito formal o que no cumple los requisitos bancarios para acceder a él. Este comportamiento limita el desarrollo de ciertos sectores del consumo y del comercio electrónico, ya que el crédito facilita compras a plazos y la adquisición de bienes duraderos. En cambio, el uso predominante de débito muestra una economía más conservadora, con pagos ligados directamente al ingreso disponible.
Un dato clave complementario es que el 56 % de los adultos posee una cuenta en una institución financiera. Esto indica un avance considerable en la bancarización, aunque aún insuficiente para consolidar una inclusión financiera plena. Es decir, más de cuatro de cada diez peruanos adultos siguen fuera del sistema bancario formal, lo que restringe su acceso al crédito, a la seguridad de sus ahorros y a la posibilidad de participar en la economía digital.
Por otro lado, el 14 % cuenta con una billetera móvil, un indicador en ascenso que muestra cómo la tecnología financiera (fintech) está comenzando a cerrar brechas donde la banca tradicional no ha llegado. Plataformas como Yape o Plin se han convertido en herramientas cotidianas, especialmente entre jóvenes y microemprendedores, para realizar pagos rápidos, dividir gastos o recibir ingresos sin necesidad de una cuenta bancaria convencional. Este fenómeno refleja una transición hacia una inclusión digital financiera, que podría ser la puerta de entrada para millones de personas al sistema formal.
En conjunto, los datos muestran un país en transformación: aunque el uso del crédito sigue siendo limitado, la expansión de los medios digitales de pago y la creciente penetración de cuentas y billeteras móviles apuntan hacia una modernización del sistema financiero peruano. El reto hacia 2030 será convertir esa digitalización en inclusión real, donde el acceso a los servicios financieros venga acompañado de educación, confianza y oportunidades para todos los segmentos de la población.
