Trabajadores con educación secundaría

Mano de obra con educación secundaria en Sudamérica: Perú y Chile lideran el ranking regional en 2025

 

La educación secundaria como base del capital humano

La disponibilidad de trabajadores con educación secundaria constituye un componente importante de la competitividad de un país. Una fuerza laboral con una base educativa más amplia facilita la capacitación técnica, la incorporación de nuevas tecnologías y la adaptación de los trabajadores a procesos productivos cada vez más complejos.

El gráfico presenta la posición de varios países sudamericanos en el ranking 2025 de mano de obra con educación secundaria, dentro de una clasificación de 135 países. En este tipo de ranking, una posición menor representa un mejor desempeño.

Los resultados muestran diferencias significativas dentro de Sudamérica. Perú ocupa el puesto 21 y lidera el grupo regional analizado, seguido muy de cerca por Chile, en la posición 23. En el extremo contrario aparecen Venezuela y Paraguay, en los puestos 76 y 78, respectivamente.

Entre Perú y Paraguay existe una distancia de 57 posiciones, reflejando importantes diferencias en este componente del capital humano.

Perú obtiene la mejor posición de Sudamérica

Perú aparece como el país sudamericano mejor ubicado, alcanzando el puesto 21 a nivel internacional.

El resultado representa una fortaleza relativa para el mercado laboral peruano. Disponer de una mayor base de trabajadores con educación secundaria puede facilitar el desarrollo de actividades que requieren conocimientos generales, capacidades técnicas básicas y posibilidades de capacitación posterior.

Desde una perspectiva empresarial, este factor resulta importante porque la disponibilidad de mano de obra con formación suficiente puede reducir las dificultades para contratar y capacitar trabajadores.

Sin embargo, una buena posición en educación secundaria no significa automáticamente disponer de una fuerza laboral altamente especializada. El siguiente desafío consiste en transformar esa base educativa en competencias técnicas, digitales y profesionales demandadas por las empresas.

Chile se mantiene prácticamente al nivel de Perú

Chile ocupa la posición 23, apenas dos lugares por debajo de Perú.

La proximidad entre ambos países los coloca claramente como líderes regionales en este indicador. En el caso chileno, el resultado complementa su buen desempeño en otros componentes relacionados con capital humano y competitividad del talento.

Una amplia disponibilidad de trabajadores con educación secundaria proporciona una plataforma favorable para avanzar hacia niveles superiores de capacitación. Esto adquiere especial importancia en sectores donde la automatización y digitalización están modificando rápidamente las competencias requeridas.

Perú y Chile presentan así una ventaja relativa frente al resto de los países incluidos en el gráfico.

Brasil y Argentina conforman el segundo grupo

Después de los dos líderes aparece Brasil en el puesto 33, mientras Argentina se encuentra en la posición 41.

Brasil se distancia diez posiciones de Chile, pero continúa dentro de una ubicación relativamente favorable. Debido al tamaño de su población, disponer de una amplia base educativa es particularmente relevante para atender las necesidades de uno de los mercados laborales más grandes del mundo.

Argentina aparece ocho posiciones después de Brasil. El país cuenta históricamente con una importante tradición educativa, aunque el indicador sugiere que existe espacio para fortalecer la disponibilidad relativa de trabajadores con este nivel de formación.

En ambos casos, el desafío no es solamente aumentar cobertura educativa, sino garantizar que los conocimientos adquiridos correspondan a las necesidades actuales del aparato productivo.

Ecuador ocupa una posición intermedia

Ecuador se encuentra en el puesto 56, situándose en una posición intermedia dentro del grupo sudamericano.

La diferencia respecto a Argentina es considerable: existen 15 posiciones entre ambos países. Frente a Perú, la distancia aumenta hasta 35 lugares.

Para Ecuador, este resultado identifica un área importante para mejorar la competitividad laboral. La educación secundaria constituye el nivel mínimo sobre el cual pueden desarrollarse posteriormente muchas competencias técnicas y digitales.

En un contexto de transformación tecnológica, disponer de trabajadores que hayan completado niveles educativos adecuados facilita procesos posteriores de capacitación en áreas como automatización, manejo de herramientas digitales, análisis de información y nuevas tecnologías.

Colombia y Bolivia presentan resultados similares

Colombia aparece en la posición 62, mientras Bolivia ocupa el puesto 64. Solamente dos posiciones separan a ambos países.

Los resultados los sitúan en una franja intermedia-baja dentro de la comparación sudamericana.

Para estas economías, ampliar y mejorar la formación de la fuerza laboral puede convertirse en una herramienta importante para incrementar la productividad. El desafío incluye tanto aumentar los niveles educativos como mejorar la calidad y pertinencia de los conocimientos adquiridos.

La conexión entre educación y mercado laboral es fundamental. Una mayor escolaridad tendrá un impacto económico limitado si las competencias desarrolladas no responden a las necesidades reales de las empresas.

Venezuela y Paraguay cierran el ranking regional

Las posiciones más bajas corresponden a Venezuela, en el puesto 76, y Paraguay, en el 78.

Paraguay presenta una situación especialmente interesante cuando se compara este indicador con su desempeño económico reciente. Una economía puede crecer rápidamente, pero para mantener ese crecimiento en el largo plazo necesita que su capital humano avance al mismo ritmo que las necesidades del sector productivo.

Si las empresas aumentan sus inversiones y adoptan tecnologías más sofisticadas, también necesitarán trabajadores con mayores niveles de preparación.

Por ello, mejorar la formación secundaria y técnica puede convertirse en una condición necesaria para evitar que las limitaciones de capital humano terminen restringiendo futuras posibilidades de crecimiento.

Educación secundaria no equivale necesariamente a productividad

Es importante interpretar correctamente el indicador. Una buena posición en disponibilidad de mano de obra con educación secundaria no significa automáticamente mayor productividad laboral.

La productividad depende también de la calidad educativa, experiencia, formación técnica, tecnología disponible, infraestructura, organización empresarial e inversión.

Dos países pueden tener porcentajes similares de trabajadores con educación secundaria y, sin embargo, presentar niveles muy diferentes de productividad.

Por esta razón, este indicador debe analizarse como una pieza dentro de un conjunto más amplio de variables relacionadas con el capital humano.

El desafío es convertir educación en capacidades productivas

El ranking 2025 muestra una Sudamérica con diferencias importantes. Perú y Chile lideran claramente, Brasil y Argentina conforman un segundo grupo, Ecuador ocupa una posición intermedia y Colombia, Bolivia, Venezuela y Paraguay presentan mayores desafíos.

Pero la comparación también plantea una cuestión más profunda: en las economías actuales, completar la educación secundaria constituye cada vez más un punto de partida y no un punto de llegada.

La digitalización, automatización y expansión de la inteligencia artificial están modificando rápidamente las competencias demandadas por las empresas. Los trabajadores necesitarán complementar su formación básica con conocimientos técnicos, digitales y capacidades de aprendizaje permanente.

Por ello, el desafío para Sudamérica no consiste solamente en conseguir más trabajadores con educación secundaria, sino en transformar esa educación en habilidades que permitan aumentar la productividad, incorporar tecnología y responder a las nuevas necesidades del mercado laboral.

El talento en los países de Sudamérica

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