El precio del gas doméstico en Sudamérica: una brecha de más de 20 veces entre países
El costo del GLP presenta enormes diferencias en la región
El precio del gas doméstico muestra una de las brechas más pronunciadas entre los países sudamericanos. Según los valores de 2026 presentados en el gráfico, normalizados a un equivalente de 15 kilogramos de gas licuado de petróleo (GLP), el costo oscila desde apenas USD 1,65 en Ecuador hasta USD 34,85 en Uruguay.
Entre ambos extremos existe una diferencia de USD 33,20 por cada 15 kg. En términos relativos, el precio equivalente en Uruguay es aproximadamente 21 veces el registrado en Ecuador.
Después de Ecuador aparece Bolivia, con USD 2,85. A partir de allí se produce un salto considerable: Argentina registra USD 19,88; Brasil USD 25,34; Chile USD 26,75; Paraguay USD 27,89; Perú USD 27,94; Colombia USD 33,22 y Uruguay USD 34,85.
La comparación evidencia que el precio final del GLP no responde únicamente al costo internacional de la energía. Las políticas de subsidios, regulación, impuestos, logística y estructura de cada mercado tienen una influencia determinante.
Ecuador registra, por amplio margen, el menor precio
Ecuador presenta un precio equivalente de USD 1,65 por 15 kg, el más bajo entre los países analizados.
La diferencia respecto al resto de Sudamérica es extraordinaria. Frente a Colombia, donde el valor alcanza USD 33,22, el consumidor ecuatoriano paga aproximadamente una vigésima parte del precio equivalente mostrado en el gráfico.
Esta situación está estrechamente vinculada al esquema de subsidio estatal al GLP de uso doméstico, que mantiene el precio pagado por los hogares muy por debajo de su costo económico.
Desde el punto de vista social, el mecanismo reduce directamente el gasto energético de los hogares y tiene particular importancia para las familias que utilizan cilindros de gas para cocinar.
Sin embargo, desde el punto de vista fiscal, mantener un precio artificialmente bajo implica que una parte importante del costo no desaparece: es trasladada desde el consumidor hacia el Estado mediante el subsidio.
Bolivia también mantiene un precio excepcionalmente bajo
Bolivia ocupa la segunda posición, con apenas USD 2,85 por el equivalente de 15 kg.
Aunque el valor es aproximadamente 73% superior al ecuatoriano, continúa siendo extraordinariamente bajo frente al resto de países.
La comparación permite identificar prácticamente dos mercados distintos. Ecuador y Bolivia se encuentran por debajo de USD 3, mientras todos los demás países analizados superan ampliamente los USD 19.
Argentina, que ocupa la tercera posición, registra USD 19,88: alrededor de siete veces el precio boliviano.
Esta discontinuidad demuestra el efecto que pueden tener las políticas públicas de regulación y subsidio sobre el precio final de un combustible de consumo masivo.
Argentina se encuentra en una posición intermedia
Argentina registra un precio equivalente de USD 19,88, considerablemente superior a Ecuador y Bolivia, pero también claramente inferior a los demás países incluidos en el gráfico.
La diferencia con Brasil, el siguiente país, alcanza USD 5,46 por cada 15 kg.
En mercados energéticos como el argentino, además, las comparaciones expresadas en dólares requieren especial cautela. Las variaciones del tipo de cambio pueden modificar significativamente el valor expresado en moneda estadounidense incluso cuando los precios internos evolucionan de manera diferente.
Por ello, el gráfico constituye una fotografía comparativa de 2026 y no necesariamente representa una relación estable en el tiempo.
Brasil y Chile se sitúan alrededor de USD 25
Brasil registra USD 25,34, mientras Chile alcanza USD 26,75.
La diferencia entre ambos es relativamente pequeña: USD 1,41.
En este grupo, el consumidor paga aproximadamente diez veces más que en Bolivia y entre 15 y 16 veces más que en Ecuador.
Sin embargo, esta comparación nominal no permite determinar por sí sola dónde el gas resulta económicamente más difícil de adquirir. Para responder esa pregunta sería necesario relacionar el precio del cilindro con los salarios o ingresos de los hogares.
Un cilindro de USD 30 puede representar una carga relativamente pequeña para un hogar con ingresos elevados y una carga considerable para otro con ingresos mucho menores.
Paraguay y Perú presentan precios prácticamente iguales
Paraguay registra USD 27,89 y Perú USD 27,94. La diferencia es de apenas cinco centavos en el equivalente de 15 kg.
Esto los convierte prácticamente en un mismo nivel de precios dentro de la comparación.
Ambos se sitúan ligeramente por encima de Chile y Brasil, pero todavía por debajo de los dos mercados más costosos del gráfico: Colombia y Uruguay.
La similitud nominal tampoco implica necesariamente que las estructuras de mercado sean equivalentes. Los costos de importación, distribución, regulación, tributación y comercialización pueden ser diferentes y terminar produciendo precios finales similares.
Colombia y Uruguay presentan los precios más elevados
Colombia alcanza USD 33,22, mientras Uruguay lidera el ranking con USD 34,85.
En Uruguay, el equivalente de 15 kg cuesta USD 15 más que en Argentina, USD 32 más que en Bolivia y USD 33,20 más que en Ecuador.
Estas diferencias muestran hasta qué punto las políticas energéticas nacionales pueden modificar el precio pagado por los consumidores.
Pero sería incorrecto concluir únicamente a partir de estos valores que los hogares uruguayos tienen necesariamente menor acceso al gas que los ecuatorianos. Para evaluar accesibilidad económica debe incorporarse el poder adquisitivo.
Precio bajo y costo económico no son lo mismo
Este es un aspecto central para interpretar el gráfico. El precio que paga el consumidor no necesariamente representa el costo real del combustible para la economía.
Cuando existe un subsidio, parte del precio es asumida por el presupuesto público. Por tanto, un cilindro muy barato beneficia directamente al consumidor, pero puede generar un costo fiscal significativo.
Además, los subsidios generalizados presentan un problema de focalización: pueden beneficiar tanto a hogares vulnerables como a familias de mayores ingresos que no necesitan asistencia estatal.
Por el contrario, eliminar abruptamente un subsidio puede generar un fuerte impacto sobre el costo de vida, especialmente entre los hogares de menores ingresos.
El desafío consiste en equilibrar protección social, sostenibilidad fiscal y eficiencia energética.
Una comparación que debería incorporar el poder adquisitivo
El ranking permite responder cuánto cuesta nominalmente el GLP, pero no todavía qué tan caro resulta para cada población.
Para obtener esa perspectiva sería especialmente útil comparar el costo equivalente de 15 kg con el salario mínimo de cada país.
Por ejemplo, Ecuador combina uno de los salarios mínimos nominales más elevados de los países analizados con el precio subsidiado de GLP más bajo. Esto reduciría considerablemente el porcentaje del salario necesario para adquirir un cilindro frente a otros mercados.
Ese indicador de asequibilidad permitiría pasar de una comparación estrictamente comercial a una comparación del impacto real sobre los hogares.
Sudamérica muestra dos modelos claramente diferenciados
Los datos de 2026 revelan una región extraordinariamente heterogénea. Ecuador y Bolivia conforman un grupo excepcional, con precios inferiores a USD 3 por 15 kg, mientras Argentina se ubica cerca de USD 20 y el resto se concentra aproximadamente entre USD 25 y USD 35.
Uruguay y Colombia presentan los precios nominales más elevados.
La conclusión principal es que estas diferencias no pueden explicarse solamente por el precio internacional del GLP. Reflejan, en gran medida, decisiones nacionales sobre subsidios, regulación, impuestos, comercialización y política energética.
Por ello, Ecuador aparece claramente como el país donde el consumidor paga menos por el gas doméstico, pero esto no significa que el combustible sea económicamente más barato de producir o abastecer. Una parte relevante de la diferencia corresponde a quién termina asumiendo el costo: el hogar directamente o el Estado a través de subsidios.
Para completar el análisis regional, el siguiente indicador más revelador sería medir cuánto representa un cilindro equivalente de 15 kg respecto al salario mínimo mensual de cada país. Esa comparación permitiría identificar dónde el gas doméstico es realmente más asequible para la población.
Producción, consumo e importación de gas natural en Sudamérica
