Consumo de Leche en Sudamérica

Consumo de Leche en Sudamérica: Solo Tres Países Alcanzan el Nivel Recomendado por la OMS (2025)

 

El consumo de leche sigue siendo un desafío nutricional en gran parte de la región

El consumo de leche y productos lácteos constituye un indicador relevante para evaluar la calidad de la alimentación de la población. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo mínimo de 160 litros por persona al año, nivel considerado adecuado para contribuir al aporte de calcio, proteínas, vitaminas y otros nutrientes esenciales para el desarrollo y la salud ósea.

Los datos correspondientes a 2025 muestran importantes diferencias entre los países sudamericanos. Mientras algunas naciones superan ampliamente la recomendación internacional, otras registran niveles considerablemente inferiores, evidenciando brechas tanto en hábitos de consumo como en acceso a productos lácteos.

Uruguay lidera ampliamente el consumo en Sudamérica

Con 230 litros por habitante al año, Uruguay registra el mayor consumo de leche de toda la región, superando en un 44% la recomendación mínima establecida por la OMS.

Este resultado refleja la fuerte tradición lechera del país, una elevada producción nacional y una importante integración de los productos lácteos dentro de la alimentación cotidiana. Además, Uruguay cuenta con una de las industrias lácteas más desarrolladas de América Latina, lo que facilita el acceso a estos productos tanto para el mercado interno como para la exportación.

Argentina mantiene uno de los niveles más altos de la región

Argentina ocupa el segundo lugar con 201 litros por persona al año, situándose también muy por encima del umbral recomendado.

El elevado consumo responde a una combinación de factores, entre ellos una importante producción nacional, una amplia disponibilidad de leche y derivados, y una fuerte presencia de estos alimentos en la dieta tradicional argentina. A pesar de las dificultades económicas registradas en los últimos años, el país continúa mostrando uno de los mercados lácteos más sólidos de Sudamérica.

Brasil cumple exactamente con la recomendación internacional

Con 160 litros por habitante, Brasil alcanza exactamente el nivel mínimo recomendado por la OMS.

Considerando el tamaño de su población, este resultado representa un volumen de consumo muy significativo. Sin embargo, el promedio nacional también refleja importantes diferencias regionales, ya que el acceso y los hábitos de consumo varían considerablemente entre las distintas zonas del país.

Chile se encuentra muy cerca del objetivo

Chile registra un consumo de 155 litros por persona, apenas cinco litros por debajo de la recomendación internacional.

Aunque técnicamente no alcanza el umbral establecido por la OMS, la diferencia es relativamente pequeña, lo que sitúa al país entre aquellos con mejores indicadores nutricionales de la región. Un ligero incremento en el consumo permitiría alcanzar fácilmente el estándar recomendado.

La mayoría de Sudamérica permanece por debajo del nivel recomendado

A partir de Colombia comienza un grupo de países donde el consumo resulta claramente insuficiente frente a la referencia internacional.

  • Colombia registra 130 litros por habitante, equivalente al 81% del nivel recomendado.
  • Ecuador alcanza 112 litros, cubriendo aproximadamente el 70% de la recomendación de la OMS.

En ambos casos, el consumo evidencia un margen importante de mejora, especialmente considerando la relevancia de los lácteos para la nutrición infantil y de adultos mayores.

Perú, Venezuela y Paraguay presentan un déficit crítico

Los datos muestran una situación más preocupante en Perú (87 litros), Venezuela (85 litros) y Paraguay (80 litros).

Estos niveles representan apenas entre la mitad y poco más del 50% del consumo recomendado, lo que puede estar asociado a factores como el poder adquisitivo de los hogares, cambios en los hábitos alimenticios, diferencias culturales, disponibilidad de productos o limitaciones en la producción nacional.

La persistencia de estos niveles bajos constituye un desafío para las políticas públicas de nutrición y seguridad alimentaria.

Bolivia registra el menor consumo de la región

Con 65 litros por persona al año, Bolivia presenta el consumo más bajo de Sudamérica.

Esta cifra equivale a solo el 41% del nivel recomendado por la OMS, reflejando una importante brecha nutricional respecto al estándar internacional. El resultado pone de manifiesto la necesidad de fortalecer tanto la producción como el acceso a productos lácteos, especialmente entre los grupos de población más vulnerables.

Las diferencias reflejan mucho más que hábitos de consumo

Las variaciones observadas entre países no responden únicamente a las preferencias alimenticias. También intervienen factores como:

  • La capacidad de producción de leche de cada país.
  • El poder adquisitivo de los hogares.
  • Los precios de los productos lácteos.
  • Las políticas de apoyo al sector agropecuario.
  • Los programas de alimentación escolar y nutrición pública.
  • Los patrones culturales de consumo.

Por ello, el consumo de leche también puede interpretarse como un indicador indirecto del desarrollo del sector agroalimentario y del acceso de la población a alimentos de alto valor nutricional.

Perspectivas para la región

Los datos muestran que solo Uruguay, Argentina y Brasil cumplen o superan la recomendación mínima de la OMS, mientras que los demás países mantienen distintos grados de déficit. Esta situación representa un desafío para los gobiernos, la industria láctea y los organismos de salud pública.

Incrementar el consumo de leche y derivados no depende únicamente de aumentar la producción, sino también de mejorar el acceso económico, fortalecer la distribución, promover hábitos de alimentación saludable y desarrollar políticas nutricionales sostenibles. Reducir estas brechas contribuiría no solo a mejorar la nutrición de la población, sino también a fortalecer uno de los sectores agroindustriales más importantes de Sudamérica.

Artículos Relacionados

Síguenos

Artículos Recientes