Histórico Productividad Laboral en Sudamérica

Productividad Laboral en Sudamérica: Cinco Años de Evolución Muestran una Estructura Regional Estable (2020–2025)

La serie histórica permite analizar la evolución de la eficiencia económica en la región

El gráfico presenta el histórico de la productividad laboral de los países sudamericanos entre 2020 y 2025, medido en dólares internacionales constantes de 2021 ajustados por paridad de poder adquisitivo (PPA), utilizando las estimaciones elaboradas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Aunque la pestaña seleccionada corresponde a 2025, la serie de seis años permite observar que el orden relativo entre los países ha permanecido prácticamente estable, evidenciando que las diferencias de productividad responden principalmente a factores estructurales como el nivel de desarrollo económico, la tecnología, el capital humano y la composición de cada economía.

La productividad laboral representa el valor económico generado por cada trabajador durante un año y constituye uno de los principales indicadores para evaluar la competitividad, la eficiencia y el potencial de crecimiento de un país.

Uruguay mantiene el liderazgo regional durante todo el período

En 2025, Uruguay registra una productividad laboral de US$66.565 por trabajador, manteniéndose como el país con mayor productividad de Sudamérica.

Este liderazgo no es un hecho aislado. A lo largo del período 2020-2025, Uruguay ha conservado consistentemente las primeras posiciones, gracias a una economía caracterizada por altos niveles de formalidad, estabilidad institucional, incorporación tecnológica y una importante participación de actividades de mayor valor agregado.

La combinación de estos factores permite que cada trabajador uruguayo genere un elevado volumen de producción respecto al promedio regional.

Chile y Argentina consolidan el grupo de mayor productividad

El segundo lugar corresponde a Chile, con US$65.064, seguido por Argentina, con US$61.384.

Ambos países mantienen una productividad significativamente superior al promedio sudamericano. Chile destaca por sectores altamente eficientes como la minería, los servicios financieros y la logística, mientras que Argentina continúa beneficiándose de una base industrial diversificada, una importante agroindustria y sectores energéticos con elevada capacidad productiva.

Durante los seis años analizados, estos tres países han conformado el grupo de mayor productividad de Sudamérica, con niveles que superan ampliamente los US$60.000 por trabajador.

Brasil y Colombia ocupan una posición intermedia

En un segundo grupo aparecen Brasil, con US$41.878, y Colombia, con US$40.311.

Aunque ambas economías figuran entre las más grandes de América Latina, su productividad promedio continúa considerablemente por debajo de la observada en Uruguay, Chile y Argentina.

Las diferencias responden, entre otros factores, a la elevada informalidad laboral en algunos sectores, brechas tecnológicas, desigualdades regionales y una importante participación de actividades con menor valor agregado.

No obstante, ambos países mantienen niveles claramente superiores al promedio de las economías andinas de menor tamaño.

Paraguay continúa mejorando su posición

Paraguay registra una productividad laboral de US$35.093, ubicándose en una posición intermedia dentro de la región.

Durante los últimos años el país ha mostrado un crecimiento económico sostenido impulsado por la agricultura, la ganadería, la energía hidroeléctrica y algunas actividades manufactureras. Sin embargo, todavía enfrenta el desafío de incrementar la productividad mediante una mayor diversificación productiva y mayores inversiones en innovación y tecnología.

Perú, Ecuador y Venezuela presentan niveles similares

El gráfico muestra un grupo muy cercano conformado por Venezuela (US$31.317), Perú (US$30.212) y Ecuador (US$30.059).

Las diferencias entre estos países son relativamente pequeñas, lo que refleja niveles de productividad similares.

En todos ellos persisten desafíos relacionados con la informalidad laboral, la limitada incorporación tecnológica en algunos sectores, la baja inversión en innovación y una elevada participación de actividades económicas de menor productividad.

Aunque cada economía presenta características propias, las tres mantienen una brecha considerable respecto a los países líderes de la región.

Bolivia continúa registrando la menor productividad

Con US$18.033 por trabajador, Bolivia ocupa el último lugar del ranking sudamericano.

Este resultado refleja una estructura económica donde predominan actividades con menor productividad, altos niveles de informalidad y menores inversiones en capital físico, tecnología y capacitación laboral.

La productividad boliviana representa poco más de una cuarta parte de la registrada por Uruguay, evidenciando las importantes diferencias existentes dentro de Sudamérica.

La estabilidad del ranking evidencia diferencias estructurales

Uno de los principales aportes del gráfico es que permite analizar seis años consecutivos de información, mostrando que las posiciones relativas entre los países cambian muy poco a lo largo del tiempo.

Esta estabilidad indica que la productividad laboral depende principalmente de factores estructurales, como la calidad de la educación, la infraestructura, la innovación, el nivel tecnológico, la formalización del empleo y la sofisticación de la estructura productiva.

Por ello, incrementar la productividad suele requerir procesos de transformación económica que toman varios años, más que medidas de corto plazo.

La productividad determina la competitividad y los niveles de ingreso

Los países con mayor productividad tienden a generar mayores ingresos por trabajador, ofrecer salarios más elevados, atraer más inversión y desarrollar empresas más competitivas.

Por el contrario, las economías con baja productividad enfrentan mayores dificultades para incrementar el ingreso de la población, mejorar la competitividad internacional y sostener tasas elevadas de crecimiento económico.

La productividad constituye uno de los principales determinantes del desarrollo económico de largo plazo.

Perspectivas para Sudamérica

El período 2020-2025 confirma que Sudamérica mantiene importantes diferencias en productividad laboral, con Uruguay, Chile y Argentina liderando de manera consistente la región, mientras que Bolivia permanece en el extremo opuesto del ranking.

Reducir estas brechas requerirá mayores inversiones en educación, innovación, infraestructura, digitalización, investigación, capacitación laboral y modernización tecnológica, además de políticas que impulsen la formalización del empleo y la diversificación productiva.

A medida que las economías sudamericanas avancen hacia actividades de mayor valor agregado, la productividad laboral continuará siendo uno de los factores más importantes para elevar la competitividad, mejorar los salarios y fortalecer el crecimiento económico sostenible durante los próximos años.

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