Una década de IED marcada por fuertes diferencias entre países y alta volatilidad
La evolución de la Inversión Extranjera Directa (IED) entre 2016 y 2025 muestra que Sudamérica no presenta un comportamiento homogéneo. Mientras Brasil mantiene durante toda la década una escala de captación muy superior, Chile, Colombia, Argentina y Perú conforman un segundo grupo con flujos relevantes, pero mucho más variables. Ecuador, Paraguay y Bolivia operan en magnitudes menores, mientras Uruguay destaca por movimientos excepcionalmente volátiles, incluyendo años de flujos netos negativos.
El período también evidencia que la IED no sigue necesariamente una trayectoria continua de crecimiento. Los flujos pueden cambiar significativamente de un año a otro por nuevas inversiones, reinversión de utilidades, operaciones entre empresas vinculadas y retiros de capital. Por ello, un año aislado debe interpretarse dentro de una perspectiva temporal más amplia.
Brasil mantiene un liderazgo estructural
Brasil es, con diferencia, el principal receptor de IED de los países analizados. Sus entradas pasan de USD 74.295 millones en 2016 a USD 77.676 millones en 2025, aunque con importantes fluctuaciones durante el período.
Antes de la pandemia registró valores elevados, incluyendo USD 78.184 millones en 2018. En 2020 se produjo una fuerte caída hasta USD 38.270 millones, prácticamente la mitad del nivel observado dos años antes. Posteriormente comenzó una recuperación: USD 46.441 millones en 2021, USD 75.501 millones en 2022, USD 62.750 millones en 2023, USD 74.091 millones en 2024 y USD 77.676 millones en 2025.
El dato de 2025 es, por tanto, uno de los mayores de toda la serie y prácticamente alcanza el máximo de 2018. Más que un episodio aislado, los datos muestran que Brasil posee una capacidad de captación de capital extranjero persistentemente superior al resto de economías consideradas.
Chile y Colombia presentan flujos elevados, pero trayectorias diferentes
Chile experimenta importantes oscilaciones. Parte de USD 11.363 millones en 2016, cae hasta USD 5.237 millones en 2017 y posteriormente alcanza USD 13.579 millones en 2019. Incluso durante 2020 mantiene USD 11.447 millones.
El mayor nivel de la serie chilena aparece en 2022, con USD 18.772 millones, seguido de USD 18.377 millones en 2023. Después desciende a USD 12.521 millones en 2024 y vuelve a aumentar hasta USD 14.152 millones en 2025.
Colombia presenta un patrón diferente. Entre 2016 y 2019 se mantiene generalmente alrededor de USD 11.000–14.000 millones. En 2020 cae hasta USD 7.459 millones, para posteriormente recuperarse hasta USD 17.182 millones en 2022. Desde entonces registra una moderación: USD 16.794 millones en 2023, USD 13.684 millones en 2024 y USD 11.469 millones en 2025. Así, mientras Chile aumenta en 2025, Colombia continúa descendiendo desde el máximo alcanzado en 2022.
Perú registra una fuerte recuperación en 2025
Perú presenta una de las variaciones recientes más significativas. Sus flujos fueron de USD 6.805 millones en 2016 y USD 7.413 millones en 2017, pero disminuyeron progresivamente hasta llegar a apenas USD 663 millones en 2020.
La recuperación posterior fue intensa: USD 7.142 millones en 2021 y USD 11.201 millones en 2022. Después de una nueva caída hasta USD 4.339 millones en 2023, aumentó a USD 6.799 millones en 2024 y alcanzó USD 11.794 millones en 2025.
Esto implica un incremento aproximado del 73% respecto de 2024, colocando a Perú ligeramente por encima de Colombia en el último año de la serie.
Argentina muestra uno de los cambios más pronunciados
Argentina evidencia una elevada volatilidad. Después de recibir USD 3.260 millones en 2016, supera los USD 11.000 millones en 2017 y 2018. Posteriormente disminuye hasta USD 4.884 millones en 2020, para recuperarse gradualmente y alcanzar USD 15.206 millones en 2022 y USD 24.757 millones en 2023, el máximo de toda su serie.
Sin embargo, posteriormente ocurre una fuerte reversión: USD 11.644 millones en 2024 y apenas USD 3.134 millones en 2025. Esto supone una reducción cercana al 73% en un solo año y aproximadamente del 87% frente al máximo de 2023.
La trayectoria argentina demuestra particularmente por qué los flujos anuales de IED deben analizarse como una variable altamente dinámica.
Ecuador alcanza en 2025 su segundo mayor registro de la década
Ecuador presenta montos considerablemente menores, pero el comportamiento de 2025 resulta destacado dentro de su propia trayectoria. La IED pasa de USD 446 millones en 2024 a USD 1.299 millones en 2025, prácticamente triplicándose.
Además, el valor de 2025 es el segundo más elevado de toda la serie 2016–2025, únicamente superado por los USD 1.390 millones registrados en 2018. También supera los USD 1.119 millones de 2020.
Esto cambia significativamente la comparación respecto de los años inmediatamente anteriores: Ecuador había recibido apenas USD 481 millones en 2023 y USD 446 millones en 2024.
Sin embargo, debe mantenerse la perspectiva regional. A pesar de la recuperación, los USD 1.299 millones ecuatorianos siguen representando una fracción de los flujos registrados por Chile, Perú, Colombia y, especialmente, Brasil.
Paraguay y Bolivia mantienen escalas reducidas
Paraguay pasa de USD 819 millones en 2016 a un mínimo de USD 289 millones en 2020. Desde entonces presenta una recuperación relativamente sostenida: USD 584 millones en 2021, USD 855 millones en 2022 y más de USD 1.000 millones desde 2023. En 2025 registra USD 1.180 millones, el máximo de la serie presentada.
Bolivia muestra una situación más irregular. Incluso registra flujos negativos en 2019 (-USD 216,6 millones) y 2020 (-USD 1.129,5 millones). Posteriormente retorna a valores positivos, aunque muy bajos en 2022, con apenas USD 6 millones. Desde allí aumenta hasta USD 240 millones en 2023, USD 358 millones en 2024 y USD 620 millones en 2025.
Uruguay constituye el caso más volátil
Uruguay registra algunos de los movimientos más extremos del cuadro. Parte con -USD 515,7 millones en 2016, pero posteriormente alcanza USD 5.165 millones en 2021 y USD 8.810 millones en 2022.
Luego registra -USD 5.248,1 millones en 2023 y -USD 3.936,7 millones en 2024, antes de volver a un flujo positivo de USD 1.118 millones en 2025.
Como señala la propia nota metodológica del gráfico, estos valores negativos representan desinversión neta dentro de los flujos recibidos, que puede estar relacionada con retiros de capital y movimientos de deuda entre empresas vinculadas. No significan que el país tenga un stock negativo de inversión extranjera.
2025 combina recuperación y retroceso según el país
El último año de la serie presenta comportamientos muy diferentes. Brasil aumenta de USD 74.091 a USD 77.676 millones; Chile pasa de USD 12.521 a USD 14.152 millones; Perú de USD 6.799 a USD 11.794 millones; Ecuador de USD 446 a USD 1.299 millones; Paraguay de USD 1.097 a USD 1.180 millones; Bolivia de USD 358 a USD 620 millones y Uruguay retorna a terreno positivo.
En sentido contrario, Colombia disminuye de USD 13.684 a USD 11.469 millones y Argentina experimenta una caída mucho más pronunciada, desde USD 11.644 hasta USD 3.134 millones.
En perspectiva de diez años, la principal conclusión es que la IED sudamericana combina una fuerte concentración geográfica con una elevada volatilidad anual. Brasil mantiene un liderazgo estructural durante prácticamente todo el período, mientras que los demás países presentan ciclos mucho más marcados. Para Ecuador, 2025 representa una recuperación importante frente a 2023–2024 y uno de los mejores resultados de la década, aunque su escala absoluta continúa siendo pequeña frente a los principales receptores regionales.
