Presupuesto municipal de ciudades en Sudamérica

El tamaño de los presupuestos municipales revela enormes diferencias entre ciudades sudamericanas

 

Bogotá y Buenos Aires manejan presupuestos superiores a US$11.000 millones

Los presupuestos municipales presentados para 2026 muestran una gran heterogeneidad en la capacidad financiera de los gobiernos urbanos de Sudamérica. Entre las jurisdicciones analizadas, Bogotá D.C. registra el mayor presupuesto, con aproximadamente US$12.490 millones, seguida por Buenos Aires – CABA, con US$11.431 millones.

La magnitud de ambas es considerable. Son las únicas jurisdicciones del gráfico que superan los US$10.000 millones y se encuentran muy alejadas del resto de ciudades consideradas. Bogotá dispone de un presupuesto aproximadamente 9,6% superior al de Buenos Aires.

Sin embargo, esta diferencia no debe interpretarse automáticamente como mayor eficiencia, mejor gestión o mayor disponibilidad de recursos por habitante. El presupuesto absoluto depende, entre otros factores, del tamaño poblacional, las competencias asumidas por cada gobierno y la estructura institucional de cada país.

Medellín conforma un segundo nivel presupuestario

Después de Bogotá y Buenos Aires aparece Medellín – Distrito, con aproximadamente US$3.729 millones. Aunque ocupa el tercer lugar, existe una brecha considerable respecto de las dos primeras.

El presupuesto de Bogotá es aproximadamente 3,3 veces el de Medellín, mientras que el de Buenos Aires es alrededor de 3,1 veces mayor.

Esta diferencia permite identificar una estructura claramente escalonada: dos grandes presupuestos urbanos por encima de US$11.000 millones, Medellín en una posición intermedia y posteriormente un conjunto de gobiernos con presupuestos inferiores a US$1.100 millones.

Quito y Guayaquil lideran el siguiente grupo

Entre las jurisdicciones con presupuestos inferiores a US$2.000 millones, Quito – Distrito Metropolitano presenta aproximadamente US$1.042 millones, mientras Guayaquil – Cantón alcanza US$901 millones.

Quito dispone así de aproximadamente US$141 millones más que Guayaquil, una diferencia cercana al 15,6% respecto del presupuesto guayaquileño.

En este segmento también aparece Montevideo – Departamento, con aproximadamente US$898 millones, prácticamente al mismo nivel de Guayaquil. La diferencia entre ambos es de apenas US$3 millones según las cifras presentadas.

Esto resulta interesante porque muestra que jurisdicciones urbanas con estructuras territoriales y poblacionales diferentes pueden terminar administrando volúmenes presupuestarios nominales relativamente similares.

Cuenca y Asunción presentan presupuestos cercanos

En una escala considerablemente menor aparecen Asunción – Municipalidad, con aproximadamente US$273 millones, y Cuenca – Cantón, con US$263 millones.

La diferencia entre ambas es solamente de unos US$10 millones, equivalente aproximadamente al 3,8% del presupuesto de Cuenca.

Dentro de Ecuador, la diferencia de escala es considerable. El presupuesto de Quito equivale a casi cuatro veces el de Cuenca, mientras que Guayaquil administra alrededor de 3,4 veces el presupuesto cuencano.

No obstante, estas relaciones reflejan únicamente el volumen total de recursos administrados y no necesariamente la disponibilidad financiera relativa de cada gobierno frente a su población o responsabilidades.

Santiago, La Paz y Lima requieren especial cautela interpretativa

En la parte inferior aparecen Región Metropolitana de Santiago, con aproximadamente US$214 millones; La Paz – Municipio, con US$144 millones; y Lima Metropolitana / MML, con US$646 millones.

Aquí resulta especialmente importante considerar la delimitación institucional utilizada. En Santiago se está midiendo al Gobierno Regional Metropolitano, no la suma de los municipios que integran el área metropolitana. De manera similar, Lima corresponde a la Municipalidad Metropolitana de Lima, no al presupuesto agregado de todas las municipalidades distritales de Lima Metropolitana.

Por esta razón, sería incorrecto concluir simplemente que Santiago o Lima disponen de muchos menos recursos públicos urbanos que Bogotá o Buenos Aires. Lo que muestra el gráfico es cuánto administra la jurisdicción gubernamental específica seleccionada, no necesariamente todos los recursos públicos movilizados dentro de cada área metropolitana.

Además, mientras la mayoría de referencias poblacionales corresponden a 2026, La Paz utiliza población de 2024 y Lima de 2025, según se señala en la tabla.

La brecha entre los extremos es extraordinariamente amplia

La diferencia entre Bogotá, con US$12.490 millones, y La Paz, con US$144 millones, alcanza aproximadamente US$12.346 millones. En términos relativos, el presupuesto bogotano es cerca de 87 veces mayor.

Incluso excluyendo estos extremos, las diferencias siguen siendo importantes. Buenos Aires administra alrededor de 43 veces el presupuesto de Cuenca; Bogotá, aproximadamente 46 veces; y Medellín, unas 14 veces.

Estas cifras evidencian que hablar de “presupuesto municipal” en Sudamérica engloba realidades financieras completamente distintas.

El presupuesto absoluto no equivale a capacidad financiera por habitante

La lectura principal del gráfico debe centrarse en la escala presupuestaria, pero existe una limitación fundamental: los valores absolutos favorecen naturalmente a las jurisdicciones más grandes y a aquellas cuyos gobiernos concentran mayores competencias.

Una ciudad puede administrar un presupuesto total pequeño y, sin embargo, disponer de una cantidad relativamente elevada por habitante. También puede ocurrir lo contrario: un presupuesto multimillonario puede repartirse entre una población mucho mayor.

Por eso, para evaluar con mayor precisión la capacidad presupuestaria relativa, el complemento natural de este indicador es el presupuesto municipal per cápita. Esa medida permitiría controlar parcialmente las enormes diferencias de tamaño poblacional presentes entre Buenos Aires, Bogotá, Medellín, Quito, Cuenca o Asunción.

Una región con modelos municipales muy diferentes

En conjunto, el gráfico revela una fuerte concentración presupuestaria en Bogotá y Buenos Aires, seguidas a considerable distancia por Medellín. Quito, Guayaquil y Montevideo forman otro grupo, mientras que Lima, Asunción, Cuenca, Santiago y La Paz presentan presupuestos significativamente menores dentro de las jurisdicciones seleccionadas.

Pero la conclusión más importante no es simplemente quién “gasta más”. Las diferencias reflejan simultáneamente tamaño poblacional, competencias institucionales, organización territorial y capacidad fiscal.

Por ello, el ranking nominal permite dimensionar el volumen financiero de cada gobierno, pero no debe utilizarse por sí solo como ranking de fortaleza financiera, eficiencia municipal o calidad de gestión. Para avanzar hacia esa comparación, resulta mucho más informativo relacionar estos presupuestos con la población atendida y analizar cuánto presupuesto corresponde a cada habitante.

El Presupuesto general del estado en Sudamérica

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