La salud fiscal muestra fuertes contrastes en Sudamérica
El Índice de Salud Fiscal 2026 presenta diferencias muy marcadas entre los países sudamericanos. Mientras Chile alcanza 94,1 puntos sobre 100, Bolivia registra apenas 0,8 puntos. Entre ambos extremos se encuentran economías con posiciones fiscales muy distintas, lo que evidencia que la región está lejos de presentar una situación homogénea.
El indicador elaborado por The Heritage Foundation considera principalmente el déficit fiscal promedio de los últimos tres años y el nivel de deuda pública. Por ello, un puntaje elevado representa, bajo esta metodología, una situación fiscal mejor evaluada; un valor reducido refleja mayores desequilibrios asociados a estas variables.
Chile, Ecuador y Perú encabezan el indicador
Chile obtiene el mayor puntaje de Sudamérica, con 94,1 puntos, seguido por Ecuador con 90,3 y Perú con 87,4. Los tres países conforman claramente el grupo superior del gráfico.
Un aspecto especialmente relevante es la posición de Ecuador, que aparece segundo en la comparación y apenas 3,8 puntos por debajo de Chile. Además, supera a Perú en 2,9 puntos y mantiene una diferencia de 7,3 puntos respecto de Paraguay.
Este resultado debe interpretarse dentro de la metodología específica del índice. Un puntaje alto no significa necesariamente que un país tenga una situación económica general superior, que no enfrente necesidades de financiamiento o que todos sus indicadores fiscales sean favorables. Lo que refleja es que la combinación de déficit fiscal y deuda pública utilizada por Heritage produce una evaluación relativamente favorable.
Paraguay, Uruguay y Argentina forman un segundo grupo
Después de los tres primeros países aparece Paraguay con 83 puntos, seguido de Uruguay con 76,6 y Argentina con 72,2.
Paraguay se mantiene relativamente cerca de Perú, con una diferencia de apenas 4,4 puntos. A partir de Uruguay comienza a observarse una separación mayor respecto del grupo de cabeza.
Argentina resulta particularmente interesante porque alcanza 72,2 puntos, considerablemente por encima de Colombia, Brasil, Venezuela y Bolivia. El indicador está influido por el comportamiento fiscal reciente incorporado en la edición 2026 y, al utilizar un promedio de varios años, no debe interpretarse exclusivamente como una fotografía del déficit correspondiente a un solo ejercicio.
En conjunto, los seis primeros países —Chile, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Argentina— se sitúan por encima de los 70 puntos.
Colombia marca una ruptura importante
El cambio más pronunciado del gráfico aparece entre Argentina y Colombia. Colombia obtiene 49,8 puntos, es decir, 22,4 puntos menos que Argentina.
Esta diferencia genera prácticamente dos bloques dentro de la comparación regional. Desde Chile hasta Argentina los valores se encuentran entre 72,2 y 94,1 puntos, mientras que a partir de Colombia ninguno de los países restantes alcanza los 50 puntos.
Colombia ocupa así una posición intermedia, pero claramente distanciada tanto del grupo superior como de los países que presentan las puntuaciones más bajas.
Venezuela y Brasil presentan puntuaciones reducidas
En la parte inferior aparecen Venezuela con 29,1 puntos y Brasil con 28 puntos. La diferencia entre ambos es de solamente 1,1 puntos, por lo que presentan evaluaciones muy similares bajo este indicador.
Brasil llama la atención por el contraste entre el tamaño de su economía y su posición en el índice. Ser la mayor economía sudamericana no implica necesariamente disponer de mejores indicadores fiscales relativos. El índice evalúa variables relacionadas con las cuentas públicas y no el volumen del PIB o la capacidad productiva total del país.
De hecho, Brasil se encuentra 62,3 puntos por debajo de Ecuador y 66,1 puntos por debajo de Chile, mostrando la magnitud de las diferencias fiscales que captura esta metodología.
Bolivia constituye un caso extremo
Bolivia registra solamente 0,8 puntos, un resultado extraordinariamente distante del resto de los países analizados. El siguiente país es Brasil, con 28 puntos, lo que supone una brecha de 27,2 puntos.
Esta distancia convierte a Bolivia en un claro valor extremo dentro de la distribución regional. No se trata simplemente de ocupar la última posición: su puntuación se encuentra prácticamente en el límite inferior de la escala de 0 a 100.
La diferencia respecto de Chile alcanza 93,3 puntos, prácticamente todo el rango posible del indicador.
Ecuador destaca en la comparación regional
Desde la perspectiva ecuatoriana, el gráfico presenta un resultado significativo. Con 90,3 puntos, Ecuador ocupa la segunda posición entre los diez países considerados, superado únicamente por Chile.
Además, Ecuador se encuentra 40,5 puntos por encima de Colombia, 62,3 puntos por encima de Brasil y 89,5 puntos por encima de Bolivia. Incluso frente a Uruguay y Argentina, dos economías con características institucionales y fiscales diferentes, mantiene ventajas de 13,7 y 18,1 puntos, respectivamente.
Sin embargo, es importante no equiparar directamente este resultado con una evaluación integral de las finanzas públicas ecuatorianas. El gráfico mide salud fiscal según la metodología del Index of Economic Freedom, basada principalmente en deuda pública y déficits fiscales recientes. No incorpora por sí solo todos los elementos que determinan la sostenibilidad fiscal, como estructura de ingresos, rigidez del gasto, necesidades futuras de financiamiento, composición de la deuda o vulnerabilidad ante shocks externos.
Una Sudamérica fiscalmente heterogénea
La principal conclusión del gráfico es la enorme dispersión fiscal existente en Sudamérica. No aparece una concentración de países alrededor de un nivel común: existen economías por encima de 90 puntos y otras por debajo de 30.
Chile, Ecuador y Perú conforman el grupo con las evaluaciones más altas; Paraguay, Uruguay y Argentina mantienen puntuaciones relativamente elevadas; Colombia se ubica en una posición intermedia claramente separada; mientras Venezuela, Brasil y especialmente Bolivia presentan los valores más bajos.
Por tanto, el gráfico permite observar que hablar de una única situación fiscal sudamericana resulta poco preciso. Las condiciones de déficit y endeudamiento público difieren sustancialmente entre países, y esas diferencias se traducen en una brecha de más de 93 puntos entre el máximo y el mínimo del Índice de Salud Fiscal 2026.
