La energía eólica tiene un peso muy desigual dentro de las renovables de Sudamérica
La participación de la energía eólica dentro de la capacidad renovable instalada muestra diferencias muy marcadas entre los países sudamericanos analizados. En 2025, Uruguay lidera ampliamente con un 36,7%, mientras que Colombia registra apenas un 0,2%. Entre ambos extremos existe una diferencia de 36,5 puntos porcentuales, reflejando estructuras renovables muy distintas.
Es importante interpretar correctamente el indicador: el gráfico no mide qué porcentaje de toda la electricidad de un país proviene del viento, ni tampoco qué porcentaje de su capacidad eléctrica total es eólica. Mide exclusivamente qué proporción de la capacidad renovable instalada corresponde a energía eólica.
Uruguay: más de un tercio de su capacidad renovable es eólica
Uruguay ocupa claramente la primera posición, con 36,7%. Esto significa que, por cada 100 MW de capacidad renovable instalada en el país, aproximadamente 37 MW corresponden a instalaciones eólicas.
El dato evidencia el importante peso que ha adquirido esta tecnología dentro de la estructura renovable uruguaya. La energía eólica no aparece como una fuente complementaria de pequeña escala, sino como uno de los componentes centrales de su matriz de capacidad renovable.
La distancia respecto al resto también resulta significativa. Uruguay supera a Argentina, segundo país del gráfico, en 9,8 puntos porcentuales.
Argentina y Chile conforman un segundo grupo
Argentina registra una participación eólica del 26,9%, equivalente a algo más de una cuarta parte de toda su capacidad renovable instalada. Aunque se encuentra considerablemente por debajo de Uruguay, mantiene una presencia eólica elevada dentro de su estructura renovable.
En tercer lugar aparece Chile, con 22,2%. En este caso, algo más de una quinta parte de la capacidad renovable instalada corresponde a parques eólicos.
Los tres primeros países —Uruguay, Argentina y Chile— son los únicos del gráfico donde la participación supera el 20%. Esto permite identificar un bloque del Cono Sur donde la energía eólica posee un peso relativo especialmente elevado dentro del conjunto de tecnologías renovables.
Sin embargo, una participación porcentual elevada no significa necesariamente que estos países tengan la mayor cantidad absoluta de capacidad eólica. El indicador representa una proporción sobre la capacidad renovable total de cada país, por lo que un país con una gran infraestructura renovable puede disponer de muchos más MW eólicos y, al mismo tiempo, presentar un porcentaje menor.
Perú y Brasil se sitúan alrededor del 15%
Un segundo nivel está compuesto por Perú, con 16,0%, y Brasil, con 15,3%. La diferencia entre ambos es de apenas 0,7 puntos porcentuales, por lo que presentan un peso relativo de la energía eólica bastante similar.
El caso brasileño requiere especial atención precisamente por la naturaleza del indicador. Brasil posee una estructura renovable de gran escala y diversificada, donde otras tecnologías —especialmente la hidroeléctrica— también tienen una presencia considerable. Por ello, el 15,3% debe interpretarse como la participación de la eólica dentro de toda su capacidad renovable, y no como una señal de escaso desarrollo eólico en términos absolutos.
En otras palabras, este gráfico mide composición, no tamaño del mercado eólico.
Bolivia ocupa una posición intermedia-baja
Bolivia registra 10,3%, lo que significa que aproximadamente uno de cada diez MW de capacidad renovable instalada corresponde a energía eólica.
La diferencia con Brasil alcanza 5 puntos porcentuales, mientras que frente a Uruguay llega a 26,4 puntos. Bolivia se encuentra así claramente separada del grupo conformado por Uruguay, Argentina y Chile, pero también muy por encima de Ecuador y Colombia.
Precisamente después de Bolivia se produce el salto más importante de toda la distribución.
Ecuador y Colombia muestran una presencia eólica marginal
Ecuador registra apenas 1,2% y Colombia 0,2%. En ambos casos, la energía eólica representa una fracción muy pequeña de la capacidad renovable instalada.
La diferencia entre Ecuador y Bolivia es de 9,1 puntos porcentuales, pese a ser países consecutivos en el gráfico. Esto evidencia la existencia de dos grupos claramente diferenciados en la parte inferior de la comparación.
En Ecuador, aproximadamente 1 de cada 100 MW renovables instalados es eólico, mientras que en Colombia la relación es todavía menor. En consecuencia, sus estructuras de capacidad renovable dependen fundamentalmente de otras tecnologías.
Esto tampoco implica que estos países carezcan de potencial eólico. El indicador únicamente describe la estructura de capacidad instalada existente al cierre de 2025 y no mide recursos naturales disponibles, proyectos futuros ni potencial técnico.
Una región con modelos renovables muy diferentes
La principal conclusión del gráfico es la heterogeneidad de las matrices renovables sudamericanas. No existe una estructura común respecto al peso de la energía eólica.
Uruguay alcanza 36,7%; Argentina, 26,9%; Chile, 22,2%; Perú, 16,0%; Brasil, 15,3%; Bolivia, 10,3%; Ecuador, 1,2%; y Colombia, apenas 0,2%.
Así, la participación de la eólica en Uruguay es aproximadamente 31 veces la registrada en Ecuador y más de 180 veces la de Colombia. Aunque estas relaciones deben interpretarse con cautela debido a los valores extremadamente bajos de los últimos países, ilustran la magnitud de las diferencias.
El gráfico muestra, por tanto, que la transición hacia fuentes renovables no necesariamente implica la misma combinación tecnológica. Mientras en Uruguay, Argentina y Chile la energía eólica representa una parte sustancial de la capacidad renovable, en Ecuador y Colombia su participación sigue siendo marginal. Brasil, Perú y Bolivia ocupan posiciones intermedias, confirmando que la composición de las renovables varía considerablemente entre los países de Sudamérica.
